¡Salvo el Riesgo país, el resto es ilusión!
, por Julio Raúl Chullunquía
El día de ayer la Ministra de Economía, María Antonieta Alva, salió a declarar con mucho entusiasmo, garbo y orgullo que nuestro país obtuvo por parte la empresas calificadoras de riesgo un nivel de riesgo bajo. En gran medida, fruto de las buenas políticas económicas tomadas por el gobierno de turno. Y que aquello contribuirá al desarrollo de nuestro país.

Pero….
Si el riesgo país fuera un indicador de bienestar y desarrollo, entonces deberíamos ser uno de los países más felices y desarrollados del mundo; porque actualmente ya tenemos el riesgo más bajo en toda América Latina:

Que no quieran venir a engañarnos, el riesgo país no es otra cosa que la voluntad y capacidad de un país de pagar sus deudas. No es un indicador del bienestar de una sociedad.
Si por ejemplo declaráramos una dictadura vitalicia, obligamos a trabajar siete días a la semana, 16 horas, despedimos a profesores y médicos, quitamos pensión 65, reducimos el sueldo mínimo a la mitad, y destinamos todo ese ahorro al pago de deuda les aseguro que tendremos un riesgo país de cero y seríamos, para los ojos de los periodistas, “el ejemplo del mundo” ¿Pero les pregunto eso significa que el país está mejor? ¿Significa que las políticas económicas son correctas? Obvio que no.
Una de las contribuciones de la ideología liberal, que le ha servido para someter e infligir miedo a los países sudamericanos, es el tan mentado riesgo país, falacia de la que todo el mundo habla y de la que muy pocos entienden. Y ese vacío de conocimiento público es usado por burócratas liberales para intentar vendernos gato por liebre, tal como lo hace la ministra Alva.
Técnicamente, el riesgo país es la diferencia en centésimas de puntos porcentuales de los rendimientos de bonos de un país con los bonos de un activo supuestamente sin riesgo, normalmente los bonos del Tesoro de los Estados Unidos.
¿Entonces para qué sirve el riesgo país?
Sirve para que los bancos puedan captar fondos del exterior con intereses bajos y así incrementar rápidamente su rentabilidad, ojo eso es ganancia para los bancos.
Sirve para satanizar y detener cualquier iniciativa de gasto público de Estado llámese construir colegios, hospitales, carreteras, aeropuertos, becas, etc. Debido a que asumen que dicho gasto crea déficit fiscal, lo cual atenta la promesa de pago a los tenedores de bono.
Sirve para quedar bien en los cócteles de burocracias internacionales como el Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, porque supuestamente tener un bajo riesgo país es símbolo de solvencia económica, pura pose.
En todo caso, tener un riesgo país bajo es algo deseable más no imprescindible para el desarrollo. Y por supuesto que no es un "indicador" de calidad de políticas económicas.
Escrito por
Periodista egresada de la PUCP con experiencia en periodismo digital en temas de política y economía